sábado, 11 de marzo de 2017

CONTAMINACIÓN EN MEDELLÍN

Lo sospeché desde un principio.


Los que vivimos en Medellín hace más de cuarenta años conocemos muy bien el pulso de la ciudad. Igual distinguimos su olor y sus épocas de salud y enfermedad.

En 1924 la ciudad sufrió una alertal ambiental debido a la contaminación de la quebrada Santa Elena, que dejó de ser ese torrente cristalino con orillas de hermosa vegetación que exalaba aromas de flores y tierra mojada; y pasó de eso a convertirse en una cloaca maloliente.

¡Y qué lujos se gasta el tal Santa Elena! Músicas alternadas de aguas y espesuras, coros de cuadrúpedos y de bichos, colinas turgentes entre escarpas de peñascos, senderos de poleo y yerbabuena entre pedrejones revestidos de cardos y de viravira. ¡Qué se yo!...
(Tomás Carrasquilla)

Años después.

"El progreso y la salubridad fueron factores claves para que en 1924 la oficina de Ingeniería Municipal iniciara el cubrimiento de la quebrada. La Playa no sería más un paseo para atravesar por puentes; se convertiría en una Calle Real".

Luego cuando Medellín se convirtió en la primera ciudad industrial de Colombia, sufrió graves daños ambientales debido a las exhalaciones de las chimeneas de sus grandes fábricas. Muchos años la ciudad convivió con esta situación, pues se consideraba cosa normal de las grandes ciudades del mundo.

Viví la época en la que las administraciones comenzaron a tomar medidas drásticas para mejorar la calidad  del aire de Medellín; cuando inmensas factorias contamiadoras fueron trasladadas a sitios alejados de la ciudad.

Empresas como Siderurgica y cementos Argos fueron pioneras de la emigración febril, la primera fue cerrada, mientras que la segunda fue trasladada. Después han sido muchas otras empresas las que han estado abandonando sus antiguos sitios, dejando espacios para otros proyectos más amables, como Ciudad del Río.

El río Medellín.

Cuando Medellín era un pueblo grande, dicen que el río era un sitio de recreación y pesca para los habitantes de la ciudad, de hecho hay  algunas fotos que lo corroboran. Pero con el desaforado crecimiento de la ciudad ya en los  años sesentas el río era una inmunda cloaca. Recuerdo que cuando cruzabamos sus puentes, todos los pasajeros del bus teníamos que cubrirnos la nariz por su nauseabundo olor.

Más o menos desde entonce se vienen limpiando sus afluentes y cauces librándolos de sedimentos y basuras. Pero sin duda la primera solución efectiva fue la inmensa Planta de San Fernado, que purifica en su primera etapa los contaminantes del río.

Es la primera gran planta de tipo secundario en el país, localizada en la ciudad de Itagüí, al sur de Medellín. Entró en operación en su primera fase en mayo del año 2000. Ahora se trabaja en la construcción de la segunda planta en la ciudad de Bello, al norte de Medellín.

LA NUEVA CONTAMINACIÓN.
Lo sopeché desde un principio.

La mala calidad de la gasolina y el ACPM son la causa de las emergencias ambientales que ha tenido Medellín hace unos años. Es inconcebible que Ecopetrol haya estado vendiendo combustibles tan dañinos, y más ahora que ha hecho tan grandes y costosas inversiones en sus refinerías. Algo huele  mal.

Por este motivo, el alcalde Federico Gutiérrez le envió una carta al presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, para que se produjera diesel más limpio, y le pidió:

“Distribuir una gasolina que pase de 300 partes por millón de azufre a 50 partes por millón, y un diésel de 50 partes por millón de azufre a 10 partes por millón”. 
Sin embargo, no es viable, pues al Valle de Aburrá llega diesel de 450 partes por millón de azufre desde hace un par de años. Cuando el Concejo, el Área Metropolitana y las administraciones municipales del Valle de Aburrá solicitaron mejorar la situación, Ecopetrol planeó, diseño y construyó una planta de desulfurización para entregar diesel más limpio, por lo que ahora tendría que hacer una inversión que demoraría, mínimo, dos años.

No me convence la disculpa de Ecopetrol, algo huele mal y no solo es el azufre y el plomo que nos están enviando.

Importante.

Medellín es la ciudad más exigente en la medición de la contaminación en Colombia, por ejemplo comienza una alerta naranja cuando está entre 35 y 55 microgramos de partículas de 2,5 por metro cúbico. Esa misma medida en Bogotá genera solo una alerta amarilla moderada. En Santiago de Chile una alerta naranja solo se anuncia cuando están en 80 microgramos de PM 2,5 por metro cúbico. En Beiging la aleta naranja solo comienza cuando alcanzan 200 microgramos por metro cúbico.

Algunas publicaciones han dicho erróneamente que Medellín es la segunda ciudad más contaminada del mundo; nada más lejos de la realidad. Por esto el alcalde Federico Gutierrez dijo en una entrevista a la revista Semana: "Nosotros hemos generado las alertas, en cierta forma por hacerlo bien estamos quedando estigmatizados".

Video de Caracol Televisión.

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